Síntomas de una hernia inguinal

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Dr. Octavio López

Cirujano General y Bariatra

¿Cómo saber si tienes una hernia en la ingle?

La hernia inguinal es la hernia de la pared abdominal más frecuente y puede aparecer tanto en hombres como en mujeres, aunque es mucho más común en los hombres. Se produce cuando una parte del intestino o del tejido graso sobresale a través de un punto débil de los músculos de la ingle, formando un bulto que suele hacerse más evidente con el esfuerzo.

En sus etapas iniciales puede causar pocas molestias, pero con el paso del tiempo suele aumentar de tamaño y provocar síntomas que afectan la calidad de vida. Reconocer sus manifestaciones permite buscar atención médica antes de que aparezcan complicaciones.

Un bulto en la ingle

El signo más característico de una hernia inguinal es la aparición de un bulto o abultamiento en uno de los lados de la ingle.

Generalmente, este bulto:

  • Aumenta al toser, reír o hacer esfuerzo.

  • Se hace más evidente al permanecer de pie.

  • Puede disminuir o desaparecer al acostarse.

  • Varía de tamaño durante el día.

Al principio puede ser pequeño y apenas perceptible, pero suele crecer de forma gradual con el paso del tiempo.

Dolor o molestia en la ingle

Muchas personas presentan una sensación de dolor, ardor o molestia en la región inguinal.

Estas molestias suelen aparecer o empeorar al:

  • Levantar objetos pesados.

  • Permanecer mucho tiempo de pie.

  • Caminar largas distancias.

  • Hacer ejercicio.

  • Toser o estornudar.

En algunos pacientes el dolor desaparece al descansar o al acostarse.

Sensación de pesadez o presión

No todas las hernias producen dolor intenso.

En muchos casos, el paciente describe una sensación de:

  • Pesadez.

  • Presión.

  • Tirantez.

  • Incomodidad en la ingle.

Estos síntomas suelen aumentar conforme avanza el día o después de realizar actividades físicas.

Molestias que se extienden al escroto

En los hombres, una hernia inguinal puede descender hacia el escroto.

Cuando esto ocurre pueden presentarse:

  • Aumento de volumen del escroto.

  • Sensación de peso.

  • Molestias al caminar.

  • Dolor que se irradia hacia el testículo.

Es importante diferenciar este problema de otras enfermedades testiculares mediante una valoración médica.

Hernias sin síntomas

Algunas personas descubren que tienen una hernia durante una revisión médica de rutina o mientras se realizan estudios por otra causa.

Aunque inicialmente no provoquen molestias, las hernias no desaparecen por sí solas y con frecuencia aumentan de tamaño con el tiempo.

¿Cuándo se convierte en una urgencia?

Una hernia puede complicarse si el contenido que salió del abdomen queda atrapado y no puede regresar a su posición normal.

Debes acudir a un servicio de urgencias si presentas:

  • Dolor intenso y continuo en la ingle.

  • Un bulto duro que no desaparece al acostarte.

  • Enrojecimiento o cambios de color sobre la hernia.

  • Náuseas y vómito.

  • Distensión abdominal.

  • Fiebre.

Estos síntomas pueden indicar una hernia encarcelada o estrangulada, una complicación que requiere cirugía urgente.

¿Cómo se confirma el diagnóstico?

En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza mediante la exploración física.

El cirujano examinará la región inguinal mientras estás de pie y puede pedirte que tosas o hagas un pequeño esfuerzo para identificar el defecto de la pared abdominal.

Cuando existen dudas diagnósticas o la hernia es muy pequeña, pueden solicitarse estudios como:

  • Ultrasonido de la región inguinal.

  • Tomografía computarizada.

  • Resonancia magnética en casos seleccionados.

¿Qué pasa si no se trata?

Las hernias inguinales no desaparecen con medicamentos, ejercicios ni el uso de fajas.

Con el tiempo pueden:

  • Aumentar de tamaño.

  • Provocar dolor más frecuente.

  • Limitar las actividades diarias.

  • Dificultar el trabajo o el ejercicio.

  • Presentar complicaciones que requieran cirugía de urgencia.

Por ello, una vez confirmado el diagnóstico, suele recomendarse la reparación quirúrgica.

¿Cuál es el tratamiento?

El único tratamiento definitivo para una hernia inguinal es la cirugía.

Actualmente puede realizarse mediante cirugía abierta o laparoscópica, dependiendo de las características de la hernia y de cada paciente.

En la mayoría de los casos se coloca una malla quirúrgica para reforzar la pared abdominal y disminuir el riesgo de que la hernia vuelva a aparecer.

Conclusión

El síntoma más frecuente de una hernia inguinal es la aparición de un bulto en la ingle que aumenta con el esfuerzo y puede acompañarse de dolor, pesadez o sensación de presión. Aunque algunas hernias producen pocas molestias al inicio, ninguna desaparece por sí sola y todas tienen el potencial de crecer o complicarse con el tiempo.

Si notas un abultamiento en la ingle o presentas molestias repetidas al realizar esfuerzos, una valoración por un cirujano general permitirá confirmar el diagnóstico y determinar el momento más adecuado para el tratamiento.

Detectar una hernia a tiempo permite tratarla de forma programada, con una recuperación más rápida y un menor riesgo de complicaciones. No esperes a que el dolor o una urgencia te obliguen a tomar la decisión.

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